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TESTIMONIO

¿QUÉ ES KUMIKO? ¿QUIÉN ES CATALINA AGUIRRE?

Empatizar, ponerme en los zapatos del otro y entenderlo, ayudar a los demás, diría que son características que me describen como persona. Cuando estudié periodismo, uno de mis objetivos trazados era contribuir a una sociedad mejor, ponerme al servicio de ésta, siendo responsable al momento de informar sobre la actualidad. Siempre muy inquieta, busqué ampliar mis estudios con una nueva carrera universitaria que fuera por la misma línea colaborativa. Estudié pedagogía en lenguaje y comunicación con la intención de contribuir en la educación de los jóvenes que, sabemos, son el futuro. Sin embargo, cuando retorné al ejercicio del periodismo en TV, trabajé en programas orientados a la mujer y en esos espacios televisivos conocí el rubro que me cautivaría por completo: la estética. Sin pensarlo, estudié cosmetología y comencé a trabajar en una importante clínica. Entonces me di cuenta que ser cosmetóloga es mucho más que ser experta en el cuidado y la salud de la piel, porque tiene que ver con algo integral, es decir, ayudas en todos los sentidos a las personas, tanto física, como sicológicamente. En el caso puntual de nosotras las mujeres, nuestra naturaleza es estar siempre pendientes de todo y de todos: familia, hijos, pareja, trabajo, hogar y muchas veces no nos alcanzan las horas del día para preocuparnos por nosotras mismas o hacer algo exclusivo para nuestro propio deleite. He aquí el dilema: queremos hacer y dar lo mejor de nosotras, pero por falta de tiempo comenzamos a descuidarnos física y espiritualmente y, sin quererlo, vamos perdiendo la confianza y la actitud positiva frente al mundo que nos rodea.

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En mi profesión como cosmetóloga encontré la respuesta: se puede ser mujer en todas las dimensiones, sin tener que dejar de lado nuestra esencia de mujer, nuestra femineidad y belleza. En mis más de 10 años de ejercicio de la profesión, el tratamiento de rejuvenecimiento por excelencia es la mesoterapia que consiste en la mezcla de activos seleccionados para alcanzar resultados precisos en el mejoramiento de la piel. De esta forma, comencé con la creación de fórmulas únicas para cada biotipo cutáneo. He sido testigo de los impactantes resultados que ha experimentado la piel de las distintas mujeres a las que atiendo. Fue así como supe que tenía una forma concreta de ayudar a quienes no tienen tiempo por la vida ocupada que llevan y siguen siendo jóvenes de espíritu, pero su rostro dice lo contrario. En paralelo, hace algunos años, comencé a tomar té matcha todas las mañanas, alimento 100% natural, japonés, que me revitaliza, desintoxica el cuerpo y es rico en antioxidantes. Empezar el día con una fuente rica en clorofila, hace la diferencia en tu rutina.  Tenía la respuesta en mis manos y quería compartirla al mundo solidarizando con mi género: Mesoterapia + matcha + tecnología de punta para alcanzar las capas más profundas de la dermis.

Mis siguientes pasos fueron trabajar en fórmulas multibeneficio para producirlas a gran escala y con la tecnología necesaria para lograr la efectividad absoluta. Para lograrlo, llegué a una de las ciudades europeas con los mayores avances en cosmética del mundo, Barcelona y elegí el matcha como ingrediente protagónico de todas las fórmulas, que lo combiné con otro activos japoneses. Así nace el nombre Kumiko para la línea completa de cremas que significa en japonés “mujer de belleza eterna” y que hace alusión a la cultura ancestral y milenaria nipona.

Estoy feliz de haber concretado este sueño y ser una ayuda para miles de mujeres como yo, como cualquiera, ayudando con una solución efectiva y rápida que nos permita poder seguir preocupándonos del resto sin desatender de nosotras mismas.

              Sin embargo, faltaba un último eslabón para cerrar el círculo de la belleza física y espiritual: involucrar a las adolescentes que serán el futuro de nuestra sociedad. ¿Cómo? Kumiko dona un porcentaje de sus utilidades para que niñas en desigualdad de condiciones puedan acceder a educación superior y sean futuros agentes de cambio.

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